Te cuento qué diferencia hay entre un psicólogo y una terapeuta con licencia, cómo funciona la terapia online y qué tener en cuenta al elegir a alguien con quien puedas hablar en tu idioma.
En Florida, el título de psicólogo (“psychologist”) está protegido por ley: solo puede usarlo quien tiene licencia de psicólogo. Pero no es la única profesión habilitada para hacer psicoterapia: las trabajadoras sociales clínicas con licencia (LCSW), entre otros profesionales, también lo están. Si lo que buscas es hacer terapia en español, online y con alguien habilitado en Florida, vale la pena buscar también como “terapeuta”.
Si creciste en Argentina o en otro país de Latinoamérica, puede que “ir al psicólogo” sea tu forma natural de decir “hacer terapia”. Es lógico que sea lo primero que escribas en Google al buscar a alguien que hable español. En Estados Unidos los nombres funcionan un poco distinto, y conocerlos puede ayudarte a encontrar a alguien con quien te sientas cómoda, sin descartar opciones por una cuestión de palabras.
En Florida, estas son las profesiones que más vas a encontrar:
Yo soy trabajadora social clínica con licencia en Florida (LCSW) y tengo matrícula en Ontario (RSW). No soy psicóloga, y por eso no uso ese título. Lo que hago, como trabajadora social clínica, es terapia.
Hay cosas que se sienten en un idioma en particular. Quizás hablas inglés todos los días en el trabajo, y aun así, cuando quieres contar lo que te pasa por dentro, las palabras no terminan de salir. Puede que te cueste explicar lo que sientes en otro idioma y que a veces no te sientas del todo comprendida. Muchas veces no es falta de vocabulario: es que lo que sientes nunca vivió en inglés.
Hablar en tu idioma puede ahorrarte la búsqueda de la palabra justa y dejarte ir más directo a lo que te pasa. A veces no es solo el idioma sino también las referencias: lo que se espera de una hija, de una mamá, de una mujer que “puede con todo”, o lo que significa vivir lejos de tu familia. Cuando no hace falta explicar todo eso desde cero, queda más lugar para lo que realmente te trajo a terapia.
Acá no tienes que traducir lo que te pasa. Podemos hacerlo en español o en inglés, como te resulte más cómodo, y si te sale una palabra en inglés en el medio de una sesión en español, también está bien.
Conmigo funciona así: te conectas por videollamada, a través de una plataforma segura que cumple con HIPAA (la ley de privacidad de la información de salud en Estados Unidos), desde un lugar privado donde puedas hablar tranquila, siempre que estés en Florida u Ontario al momento de la sesión. Puede ser tu casa, tu auto estacionado o una habitación con la puerta cerrada. Tu sillón cuenta como consultorio.
Si buscaste “psicólogo en español cerca de mí”, con la terapia online “cerca” puede ser cualquier lugar de Florida donde estés tú: Miami, Orlando, Tampa o un pueblo chico donde quizás no haya nadie que atienda en español.
Puedes acomodarte en tu propio espacio, prepararte un té o un mate y hacer terapia sin sumar un lugar más al que tener que llegar.
La terapia online no es para emergencias. Antes de empezar, armamos juntas un plan por si algún día hace falta. Si necesitas ayuda ahora mismo, llama o manda un mensaje de texto al 988 (Estados Unidos y Canadá), o llama al 911.
No hay una sola forma correcta de elegir, pero estas preguntas pueden ayudarte a orientarte:
No hace falta llegar con todo esto resuelto. A veces la respuesta más clara aparece después de charlar un rato con alguien, y prestar atención a lo que sentiste en esa charla también es parte de elegir.
Soy Samantha, nací en Buenos Aires y vivo en Florida con mi familia. Tengo licencia clínica en Florida (LCSW), matrícula en Ontario (RSW) y más de diez años de práctica clínica como trabajadora social. Muchas de las mujeres con las que trabajo están agotadas, desbordadas y se exigen a sí mismas más que a nadie: se quedan dándole vueltas a las conversaciones, sienten todo a flor de piel o les incomoda poner un límite por miedo a que los demás se enojen.
Arrancamos por conocerte: qué te trae a terapia y qué te gustaría que fuera distinto. No creo que las personas estén rotas, así que la terapia no se trata de que yo te arregle. Se trata de sentarnos una al lado de la otra, mirar qué te está frenando y ver juntas qué podría ayudar. Según lo que necesites, me apoyo en el trabajo con partes inspirado en IFS, el mindfulness y la autocompasión, entre otros enfoques, siempre a un ritmo en el que te sientas segura.
Así funciona, en concreto:
Conmigo no tienes que fingir que estás bien, ni tener todas las respuestas, ni sostenerlo todo. Podemos ir de a poco, haciendo lugar a lo que te pasa con los demás y también a la relación que tienes contigo misma.
Por videollamada o por teléfono. Puedes contarme un poco de lo que te está pasando, o simplemente hacerme preguntas, incluso las incómodas. No hay nada que preparar y no te comprometes a nada.
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